Cincuenta y cinco segundos de oscuridad, el 12 de agosto, a cuatro grados sobre el horizonte.
El 12 de agosto de 2026, a las 20:29:25, la Luna acabó de tapar el Sol visto desde el Mas de Serra.
Durante la hora anterior casi no había pasado nada. El Sol se iba mordiendo, sí, pero la luz era la de un atardecer cualquiera: quien no hubiera mirado hacia arriba no se habría dado cuenta. Y entonces, en un instante, el cielo se oscureció. No se hizo de noche —quedaba la claridad que hay un rato después de que el sol se haya puesto—, pero llegó de golpe, sin los minutos de transición que pone siempre el atardecer. Los pueblos del Camp encendieron las luces y sobre las sierras de poniente quedó un anillo.
Duró cincuenta y cinco segundos.
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